El Aeropuerto de Peña Nieto en territorios de Atenco y Texcoco: grave amenaza de inundación

Sergio Grajales Ventura

 

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en territorios de los pueblos de Atenco y Texcoco representaría un grave riesgo de inundación no sólo para las comunidades cercanas, sino para todo el oriente del Valle de México, ya que no sólo se propiciaría un hundimiento más acelerado del suelo y un mayor volumen de escurrimientos de agua, sino que también se acabaría con el vaso regulador más importante de la región, el Ex Lago de Texcoco.

I. La sobreexplotación del agua y el hundimiento del suelo

En un número anterior de El Salinero, mostrábamos que, en el año 2001, el Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA) de la UNAM estimaba que tan sólo para el año 2020, el nuevo aeropuerto y el desarrollo urbano asociado al mismo significarían un incremento de la extracción de agua subterránea de 50.5 millones de metros cúbicos por año (2001:1), algo así como 23 veces más que lo que actualmente el gobierno federal asegura que el aeropuerto consumirá. Esto, a pesar de que el acuífero de Texcoco se encuentra ubicado en una zona de veda rígida  y es considerada una región hidrológica prioritaria.

Esta sobreexplotación del acuífero no sólo agravaría el déficit de agua potable que sufren nuestras comunidades, sino también ocasionará un mayor hundimiento del suelo. La creciente extracción de agua del acuífero provoca la deshidratación de la franja superficial del suelo (llamada acuitardo), formado por una gruesa capa de arcilla. Esto ocasiona una reducción de su volumen, es decir, propicia que se compacte y, en consecuencia, que el suelo se hunda.

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Tierras de uso común inundadas en el ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Sergio Grajales Ventura

Se calcula que en todo el Valle de México el suelo se hunde aproximadamente 10 cm al año. En la zona oriente, donde se encuentra el Ex Lago de Texcoco, este hundimiento es todavía más acelerado, llegando a los 25 o 40 cm anuales. Esto significa que cada diez años la Ciudad de México se hunde un metro en promedio y, en el vaso del Ex Lago de Texcoco, este hundimiento alcanza entre 2.5 y 4 metros (Luege, 2014: 2-3).

Este acelerado hundimiento del suelo provoca que los drenajes (que conforman el sistema de desagüe superficial de la Ciudad) pierdan su pendiente, es decir, el desnivel o inclinación que permite que, por gravedad, se muevan grandes volúmenes de agua de un punto a otro.

Esto sucede con los ríos Churubusco, La Piedad y Los Remedios, por los que anteriormente corrían los escurrimientos de lluvia desde el poniente del Valle hasta el Lago de Texcoco y que, actualmente, sólo transportan pequeños volúmenes de aguas negras. Algunos otros, como el Río de la Compañía, presentan hundimientos tan pronunciados que el agua sólo puede ser desalojada mediante un costoso sistema de bombeo (Luege, 2014: 5).

Además de estos ríos del poniente, al Ex Lago de Texcoco descargan once ríos más por el lado oriente. Pero si la sobreexplotación del acuífero está hundiendo el suelo, su sellado con asfalto está evitando que se recargue y, por tanto, provocando que se hunda aún más.

II. La expansión de la mancha urbana y los escurrimientos de agua

El crecimiento anárquico de la Zona Metropolitana del Valle de México ha ocasionado que amplias superficies de zonas agrícolas, bosques y áreas de inundación hayan sido “selladas” por una enorme capa de asfalto. Lo que antes eran zonas de infiltración de agua de lluvia y de recarga del acuífero, son ahora grandes extensiones urbanas impermeabilizadas por donde escurren crecientes volúmenes de agua.

Aunado a esto, debido a los desniveles del suelo, los escurrimientos se dirigen hacia el centro de la Ciudad de México, lo que ha implicado que el desagüe dependa principalmente de los costosos sistemas de drenaje profundo.

Se calcula que el proyecto aeroportuario, el crecimiento urbano tendencial  y el imputable al aeropuerto incrementarán significativamente la superficie de suelo sellada por el asfalto, lo que, en conjunto, incrementará el promedio anual del escurrimiento superficial  entre el 15 y el 25%, escurrimiento al que habría que agregar las descargas generadas por las nuevas áreas urbanas (PUMA:1).

III. La importancia de conservar el Ex Lago de Texcoco como vaso regulador

Ante la presencia de fuertes y prolongadas tormentas, el sistema de bombeo y drenaje profundo de la Ciudad de México se colapsa, pues es incapaz de desaguar los caudales que se generan, inundando  diversos puntos de la zona metropolitana.

La tormenta tropical “Arlene” ocurrida a fines de junio de 2011 provocó lluvias tan abundantes y prolongadas que rebasaron la capacidad de todos los drenajes y sistemas de bombeo de la Ciudad de México, causando graves inundaciones en el oriente del Valle. La única manera de evitar que la inundación fuera de dimensiones catastróficas para los habitantes de Ecatepec y Nezahualcóyotl fue inundar el vaso del Ex Lago de Texcoco. Para evitar tragedias por inundación, la Constitución protege los terrenos inundables de lagos y lagunas como “inalienables e imprescriptibles”, y la Ley de Aguas Nacionales los declara “depósito natural de aguas nacionales” y prohíbe que se autoricen construcciones o cualquier cambio de uso de suelo.

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Charcas en el ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Sergio Grajales Ventura

En este escenario, el gobierno federal prefiere hacerse de la vista gorda. La Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto aeroportuario omite la presentación de Estudios de Riesgo Ambiental asociados a la posibilidad de inundaciones ante eventos hidrometeorológicos.

Por si esto fuera poco, también carece de elementos técnicos suficientes para asegurar que las obras hidráulicas que supuestamente desviarán los escurrimientos sean suficientes para evitar las inundaciones en la zona del proyecto y en las zonas aledañas, como bien señala la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) (UCCS: 11).

En conclusión, construir el NAICM en los territorios de Atenco y Texcoco aumentará la vulnerabilidad frente a las inundaciones, dado que generará crecientes volúmenes de escurrimientos sobre una zona que se hundirá de manera más acelerada y con una capacidad de regulación mucho menor.

Materiales citados:

  • http://ciudadposibledf.org/registro/Folleto.pdf
  • Córdova-Tapia F., Straffon-Díaz A., Ortiz-Haro G. A., Levy-Gálvez K., Arellano-Aguilar O., Ayala Azcárraga C., Zambrano L., Sánchez-Ochoa D. J. y Acosta-Sinencio S. D. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México.
  • Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), UNAM, 2001. Estudios específicos: Descripciones y predicciones ambientales. Evaluación ambiental comparativa de dos sitios considerados para la ubicación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).
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4 comentarios en “El Aeropuerto de Peña Nieto en territorios de Atenco y Texcoco: grave amenaza de inundación

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