Cristos de caña de maíz en México: legado del sincretismo y el arte de los pueblos*

Edgar A. González Servín

Según algunos registros, la creación de estas bellas esculturas hechas a base de la pulpa de la caña del maíz, se remonta al siglo XVI, pocos años después de la conquista española —entre 1523 y 1526,   aproximadamente—, cuando se fundan las primeras escuelas de Artes y Oficios en la recién conformada Nueva España.

La técnica para su manufactura consiste en extraer la pulpa del corazón de la caña de maíz, para después molerla hasta que se forma con ella una masa con la cual se comenzará a moldear y tallar la figura. Una de las características principales de las esculturas hechas con este material, es que son muy livianas, especialmente cuando la parte del pecho o las piernas es hueca.

 

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Cristo de los Arrieros. Parroquia de San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Sergio Grajales Ventura

Desde del siglo XVI se comenzaron a hacer estas figuras, utilizadas para la evangelización de los pueblos conquistados por parte de diversas órdenes religiosas, pero principalmente fueron los frailes franciscanos quienes hicieron uso de éstas y las impulsaron. La ligereza de las figuras les permitía trasladarlas con facilidad y sin mucho esfuerzo de un pueblo a otro. Posteriormente, para las procesiones y fiestas religiosas también resultaron de gran ayuda por esta misma característica, aunque su fragilidad también provocaba que, por el uso continuo, se deterioraran y rompieran con cierta facilidad.

Otro elemento interesante es que recientemente se descubrió al interior de una de estas esculturas, que se encuentra en España, algunos documentos muy antiguos contenidos en las partes huecas de la figura. Se trata de denuncias que hacían los indígenas sobre el trato o acciones de los españoles, y se puede suponer que utilizaron estas figuras como un  medio para hacerlas llegar a España, con la esperanza de que llegasen así a manos del rey, ya que de otro modo no habrían podido enviarlas.

Las principales figuras religiosas hechas con pulpa de caña de maíz de las que se tiene registro, son Cristos y vírgenes. Aunque el diseño de éstas es de origen europeo, hubo indígenas que se dedicaron a crear otro tipo de figuras, ya que la técnica de esculpir con pulpa de caña de maíz es de origen prehispánico.

Los indígenas que se dedicaron a esto —como todo artista— le pusieron su sello, su forma particular de hacerlo, provocando  con ello una artística fusión entre ambas culturas.

 

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Rostro del Cristo de los Arrierros. Parroquia de San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Mariana Robles

Actualmente se conocen muy pocas esculturas que hayan sido elaboradas con esta técnica en México, siendo una de ellas el Cristo de los Arrieros, que se encuentra en la Parroquia de San Cristóbal Nexquipayac, Atenco, figura que es considerada por los expertos como una de las más antiguas, hermosas y mejor conservadas de su tipo.

Es por esta razón que el Cristo de los Arrierros tiene singular relevancia para este pueblo y que puede ser catalogado, sin duda, como parte fundamental del patrimonio artístico y cultural del pueblo de Nexquipayac.

 

*Con información del libro: “El Cristo de Nexquipayac”, de Ramón Cruces Carvajal

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