El aeropuerto de Peña Nieto o la aniquilación de las aves del Lago de Texcoco

I. Introducción

La información proporcionada en este texto proviene de un estudio realizado en enero del presente año por el Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS). Dicho estudio se denomina Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044 (Véase nota 1).

La UCCS es una organización no lucrativa conformada por científicos del más alto nivel de diversos campos del conocimiento y de distintas instituciones académicas del país, por lo que sus estudios aportan muy sólidos argumentos frente a diversos proyectos y temas de interés nacional. En este caso, su análisis del resolutivo elaborado por las autoridades ambientales respecto de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por el promovente del proyecto aeroportuario en Atenco y Texcoco, ofrece numerosos elementos críticos para cuestionar la seriedad tanto de los argumentos del gobierno federal como de las propias autoridades ambientales que autorizaron tal MIA (Véase nota 2).

Aquí presentamos, por el momento, solo uno de los aspectos de tal análisis: el intento por aniquilar a las aves y sus hábitats.

II. La destrucción de las aves y de su hábitat

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Espejos de agua en tierras de uso común del Ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Mariana Robles

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) ha señalado algunos aspectos particularmente graves en lo que respecta a las afectaciones que el aeropuerto tendrá sobre las aves que habitan en los cuerpos de agua del Lago de Texcoco:

1. Minimizan el número de especies, ocultan su carácter prioritario para la conservación y desconocen la importancia de su hábitat

a) No reconocen la existencia de cientos de especies de aves registradas por la UNAM, el AICA y por CONABIO

Mientras que el Programa Universitario del Medio Ambiente (PUMA) de la UNAM reconocía en el 2001 la existencia de 190 especies de aves y, actualmente, la CONABIO tiene registradas 250, el gobierno federal dice que “sólo contó 74”. Este desconocimiento de hasta 176 especies de aves lleva a los científicos de la UCCS a cuestionar severamente el método utilizado por el gobierno para la determinación de la avifauna de esta importante región (UCCS, 2015: 13-14).

La UCCS asegura que el gobierno federal sólo refiere las especies que encontraron en campo pero omite mencionar todas las especies registradas en las Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAS), las cuales fueron definidas por expertos internacionales y avaladas por la propia Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Recordemos que la CONABIO es una comisión intersecretarial cuyo presidente es el propio titular del ejecutivo federal, es decir, el mismísimo Peña Nieto, y cuyo secretario técnico es el titular de la SEMARNAT; además, en esta comisión participan los titulares de nueve secretarías más. Por esto resulta completamente inverosímil que digan que desconocen los registros de aves que, se supone, ellos mismos se encargan de elaborar.

 

b) No consideraron la época reproductiva en la realización de muestreos para determinar el número de aves

Tal desconocimiento del número de especies de aves quizá tenga que ver con lo que el mismo gobierno reconoce: que en los muestreos realizados para la elaboración de su Manifestación de Impacto Ambiental “no cubrieron la época reproductiva de las aves” pues, justifican, “las zonas de reproducción cambian cada temporada” por el manejo hídrico que se realiza en la zona. Esto los lleva incluso a sugerir ¡tomar con precaución la información que ellos mismos proporcionan!

Para la UCCS esto constituye un “vacío de información” pues no considera una etapa del estadio de vida de este grupo que es sumamente importante para entender tanto sus poblaciones como su hábitat, máxime que se trata de una región considerada como un Área de Importancia para la Conservación de las Aves que se verá afectada por un proyecto de gran magnitud (UCCS, 2015: 17-18).

c) Omiten la importancia del lago de Texcoco como hábitat de más de 40 especies de aves playeras prioritarias de conservación

El gobierno omite también señalar que el lago de Texcoco está catalogado  por la Red Hemisférica de Reservas Para Aves Playeras (RHRAP) como un sitio de importancia regional debido a que es utilizado por al menos 20,000 aves playeras tanto residentes como migratorias.

De igual forma pasa por alto que este lago es considerado un sitio prioritario para la distribución y conservación de aves playeras y está ubicado en el lugar número 21 a nivel nacional. La RHRAP señala que el lago de Texcoco tiene un total de 47 especies de aves playeras prioritarias de conservación, 26 de las cuales son consideradas de preocupación de conservación alta y 21 con preocupación de conservación moderada; además, 12 de ellas tienen poblaciones bajas y 9 son vulnerables por la pérdida del hábitat (UCCS, 2015:14).

La RHRAP es una organización compuesta por entidades gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro, organismos rectores de pueblos indígenas, centros académicos y consorcios conservacionistas de todo el continente americano, cuya misión es “proteger a las aves playeras y sus hábitats” (http://www.whsrn.org/es/sobre-la-rhrap/organizacion-y-estructura/socios-de-la-red).

En México, uno de sus socios es justamente la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de la SEMARNAT, por lo que resulta muy grave que, disponiendo de información tan relevante, el gobierno federal decida omitirla en su propia Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y que la propia SEMARNAT pase por alto tal omisión al momento de autorizar esta MIA.

d) Desconocen el carácter residente o migratorio de las aves siendo información pública

Otro aspecto grave que los científicos de la UCCS advierten es que el gobierno federal alega desconocer cuáles de las especies son realmente residentes y cuáles migratorias, cuando esta información  está disponible para todo público en el portal de la CONABIO, en la que cada especie tiene una ficha en la que se señala si son residentes o migratorias (UCCS, 2015: 17).

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Tierras anegadas del Ejido de Nexquipayac, Atenco, Antiguo Lago de Texcoco. Fotografía: Sergio Grajales

e) Subestiman la avifauna y su hábitat

En consecuencia, la avifauna de la región está siendo significativamente subestimada tanto cuantitativa (número de especies y de individuos por especie) como cualitativamente (en términos de su carácter prioritario para la conservación). Lo mismo sucede con el Lago de Texcoco, cuya importancia como hábitat de estas especies está siendo menospreciada. Con esto, el gobierno pretende minimizar los graves daños que el proyecto aeroportuario ocasionará a la diversidad biológica de la región.

 

2. Las supuestas medidas de rescate de la fauna silvestre no están suficientemente descritas, carecen de fundamentación y no son obligatorias

a) No especifican el método para ahuyentar a las aves y, por tanto, no garantizan que no se verán afectadas por las obras de construcción

El gobierno asegura que las especies de fauna (principalmente de aves, reptiles y mamíferos) pueden ser ahuyentadas o trasladadas a sitios similares cercanos al sitio del proyecto para mitigar la

perturbación de su vida silvestre (desplazamiento de sus poblaciones, abandono de nidos o zonas de preproducción) ocasionada por las obras de construcción. Sin embargo, en su Manifestación de Impacto Ambiental el gobierno nunca establece de qué manera se van a ahuyentar a las aves de los cuerpos de agua que frecuentan o que habitan permanentemente, qué método van a seguir ni el tiempo en el que estas acciones se van a realizar. Además, asume que una vez ahuyentadas, las aves no volverán a las horas o días siguientes al mismo lugar y, por tanto, no serán afectadas por las obras de construcción (UCCS, 2015: 19).

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Aves sobre las tierras anegadas del Ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Sergio Grajales

b) No se demuestra que los cuerpos de agua cercanos tienen la densidad poblacional para poder albergar a las aves desplazadas del Lago de Texcoco

El gobierno asegura que una vez que se desequen sus cuerpos de agua las aves se distribuirán en los cuerpos de agua cercanos (Lago Nabor Carrillo, Laguna Recreativa, Laguna Churubusco, Xalapango y Laguna Facultativa) . Sin embargo, a decir de la UCCS, el gobierno federal no presenta un análisis de densidad poblacional de estos cuerpos de agua para poder asegurar que podrán soportar las grandes densidades de aves que quieren desplazar del Lago de Texcoco (UCCS, 2015: 18).

c) No se establece de qué manera los cuerpos de agua contiguos, así como el Río de la Compañía y el Bordo de Xochiaca son sitios propicios para que se refugien las  aves que “ahuyentarán”

El gobierno no realizó una caracterización de esos sitios y sólo da por hecho que las aves podrán ocuparlos. Tampoco se abordan los efectos que la avifauna tendrá en caso de que efectivamente llegara a ocupar esos lugares, como las probables muertes debido a la gran cantidad de residuos que se encuentran en el Bordo de Xochiaca o al asentamiento de gran cantidad de parvadas (UCCS, 2015: 20).

d) No queda claro cómo se realizarán las supuestas medidas de rescate de la fauna silvestre, particularmente de la ornitofauna

El gobierno afirma que parte de su programa de rescate de la fauna silvestre incluye, antes de los desmontes y despalmes, la protección de los nidos para que cumplan su ciclo reproductivo y la reubicación de las crías en sitios adecuados. Sin embargo, la UCCS señala que no se establece de qué manera se realizarán dichas maniobras, con qué personal se contará y si tiene la  necesaria para el manejo de la ornitofauna (conjunto de las aves de un ecosistema, país o región), todo lo cual sugiere que las medidas de mitigación son inadecuadas (UCCS, 2015: 20).

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Vista del ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Mariana Robles

e) No se presenta un registro de las alturas máximas de vuelo por cada una de las especies registradas ni el historial de impactos contra aeronaves registrados en la zona y, por tanto, no se demuestra que el riesgo de colisión esté controlado

El gobierno dice que las aves de la zona vuelan a una altura de entre los 30 y 40 metros, con patrones de vuelo de corta distancia. Sin embargo la UCCS señala que algunas especies, sobre todo las aves de presa migratorias, tienen alturas de vuelo que sobrepasan los 300 y 450 metros y, algunas, alcanzan alturas de 1500, 3600 y hasta 6400 metros. Aseguran además que hay estudios que demuestran que el 87% de las colisiones entre fauna silvestre y aeronaves que ocurren dentro o cerca de un aeropuerto se dan a una altura menor a los 600 metros, por lo que son muy peligrosos ya que los pilotos tienen muy poco tiempo para recuperar el control. Afirman que, a pesar de esto, el gobierno no presenta un registro de las alturas máximas de vuelo por cada una de las especies registradas, ni una revisión bibliográfica del historial de impactos de las especies registradas en la zona (UCCS, 2015: 21-22).

El gobierno asegura que la avifauna no se verá afectada ya que no competirá por el espacio aéreo con las aeronaves en el aterrizaje y despegue, ya que crearán nuevos cuerpos de agua como medidas de mitigación. Sin embargo, la UCCS cita diferentes estudios que demuestran que siempre existirá una competencia por el espacio aéreo, por lo que ningún aeropuerto es inmune al riesgo de la fauna. Por eso, aseguran, resulta de suma importancia entender la naturaleza de las aves que habitan tanto en la zona del proyecto como en sus alrededores, para lo cual se requiere de una clasificación que tome en cuenta la peligrosidad que representan de acuerdo a su estacionalidad (meses, año, horas del día con mayor actividad), condiciones climáticas y focos de atracción (cobertura, alimentación, agua), pues todos estos factores pueden incrementar la riqueza y abundancia de las aves en zonas aeroportuarias. Sin embargo, dice la UCCS, nada de lo anterior fue evaluado por el gobierno (UCCS, 2015: 22).

f) La MIA no detalla ni fundamenta las actividades del programa de rescate de la fauna silvestre por lo que no obliga al gobierno a cumplir con las supuestas medidas de protección

El programa de rescate de la fauna silvestre “carece de la descripción detallada de las actividades y deja huecos de información, lo cual da espacio a la manipulación del documento […] A lo largo del documento se utilizan frases como ‘es deseable’ lo cual no implica que tenga que ser realizado, sino que es una sugerencia. Esta técnica libera legalmente al promovente [el gobierno] de responsabilidad en caso de que no se apliquen las medidas de conservación mencionadas, lo que hace que dicho documento sea completamente cuestionable”. Por lo anterior, concluyen que la manera en la que se va a manejar la ornitofauna del Lago de Texcoco no es clara y “sólo se limita a mostrar una serie de acciones a seguir que no están bien descritas ni fundamentadas” (UCCS, 2015: 22-23).

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Depósito natural de agua. Ejido de Nexquipayac, Atenco. Fotografía: Sergio Grajales

III. Conclusiones

La Manifestación de Impacto Ambiental presentada por el gobierno federal no solo minimiza el número de especies de aves que habitan temporal o permanentemente en el Lago de Texcoco, sino que también oculta el carácter prioritario de muchas de ellas y de su propio hábitat para la conservación. Las supuestas medidas de rescate de la fauna silvestre, destacadamente de la avifauna, no están suficientemente descritas, carecen de la fundamentación adecuada y, por si fuera poco, no son de carácter obligatorio.


Notas:

  1. Para mayor información respecto de la UCCS consultar su página electrónica (http://www.uccs.mx/), en donde también se puede descargar el estudio mencionado.
  2.  La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) fue presentada en septiembre de 2014  por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México S.A. de C.V. (el promovente del Proyecto Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México ubicado en los municipios de Atenco y Texcoco) para su evaluación y dictaminación a la Subsecretaría de Gestión para la Protección Ambiental (SGPA) de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México es una empresa de participación estatal mayoritaria responsable de construir, administrar, operar y explotar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), conforme al título de concesión otorgado por el Gobierno Federal y publicado en el Diario Oficial con fecha 26 de enero de 2015
    (http://www.aeropuerto.gob.mx/gacm/quienes-somos.php).

Materiales consultados y citados

  • Córdova-Tapia F., Straffon-Díaz A., Ortiz-Haro G. A., Levy-Gálvez K., Arellano-Aguilar O., Ayala Azcárraga C., Zambrano L., Sánchez-Ochoa D. J. y Acosta-Sinencio S. D. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México.
  • Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), UNAM, 2001. Estudios específicos: Descripciones y predicciones ambientales. Evaluación ambiental comparativa de dos sitios considerados para la ubicación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).
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