El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: despojo y contaminación del agua de los pueblos

Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Pueblo de Nexquipayac

En números anteriores hemos hablado del carácter fraudulento de la forma en que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha intentado apoderarse de las tierras comunales del pueblo de Nexquipayac y de otras comunidades del municipio de Atenco. Toca ahora analizar el no menos importante tema del agua, pues lo que está en riesgo, como lo hemos venido diciendo desde siempre, no es sólo la tierra sino la vida entera de los pueblos, ya que sin la posibilidad de disponer de agua potable o con los pozos completamente contaminados, la vida aquí y en los demás pueblos de la región será, si permitimos la construcción del aeropuerto, una cosa del pasado.

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Un colosal despojo de agua

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) y la expansión urbana que traerá consigo, significarán un gran incremento de la extracción de agua del acuífero de Texcoco, ubicado en una zona de veda rígida y considerada una región hidrológica prioritaria. El acuífero es el material geológico que contiene y transmite el agua subterránea con la cantidad y la calidad suficiente para abastecer a nuestras comunidades y algunas áreas urbanas del Valle de México. Su sobre explotación agravará el ya de por sí alarmante déficit de agua potable que sufren nuestras comunidades y propiciará la desaparición de los manantiales que aún quedan en la región.

Según un análisis elaborado por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS)1, el gobierno federal, de acuerdo con su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA)2, pretende suministrar al aeropuerto de 2 395 m3 de agua al día desde el inicio del proyecto hasta el año 2028, lo que equivale a 874 175 m3 por año. En los 34 años siguientes, del 2028 al 2062, pretende aumentar este consumo en más del doble, llegando a los 5 912 m3 por día, es decir, 2.2 millones de metros cúbicos al año. Esto con la promesa de que consumirán sólo el 30% del agua potable que actualmente consume el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), pues no presentan ningún estudio técnico que lo demuestre (UCCS, 2015: 12). Adicionalmente, los científicos de la UCCS señalan que esta MIA carece de elementos técnicos que muestren la viabilidad de obtener tales cantidades de agua, es decir, no incluye la realización de “escenarios hídricos” que permitan evaluar la factibilidad del recurso dentro de la red municipal de agua potable en cada una de las etapas del proyecto (2015: 12).

Vista del Lago Xalapango. Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Vista del Lago Xalapango. Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Por si esto fuera poco, estas cifras minimizan al extremo el consumo de agua potable que tendría el aeropuerto, pues el gobierno federal oculta el volumen destinado a una gran área comercial dentro del mismo, la cual denominan “Aerotrópolis”, y que podría llegar a los 64 800 m3 por día, es decir, 23.6 millones de metros cúbicos por año (UCCS, 2015: 12-13). Peor aún, el gobierno federal esconde también el consumo de agua potable que implicará la expansión urbana asociada al aeropuerto, con lo cual la demanda del líquido crecerá de manera exorbitante en la región. Baste señalar que en el año 2001, el Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA) de la UNAM estimaba que tan sólo para el año 2020, el nuevo aeropuerto y el desarrollo urbano asociado al mismo significarían un incremento de la extracción de agua subterránea de 1.6 m3 por segundo (2001: 1), lo cual equivale a un volumen de 50.5 millones de metros cúbicos por año, es decir, 23 veces más que el consumo declarado actualmente por el gobierno federal.

En este mismo estudio se señala que el acuífero de Texcoco se encuentra en una zona de veda rígida desde 1954 (pertenece al área de recarga de los sistemas de flujo que se generan en la periferia de la Cuenca de México), por lo que no se puede extraer más agua subterránea que la se tiene concesionada (8.6 m3/segundo en ese entonces, es decir, en 2001) (PUMA: 3). Bajo ese régimen de extracción de agua local y regional (en toda la cuenca), dicho acuífero presentaba desde el 2001 un déficit no calculado en el abasto y una profundidad a nivel del agua de 45 m, el cual se abatía a razón de metro y medio por año, por lo que actualmente el nivel del agua podría haber descendido a los 66 metros de profundidad. Además, como bien señala la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, el predio del proyecto se encuentra dentro de la “región hidrológica prioritaria 68” (remanentes del complejo lacustre de la Cuenca de México) y por consiguiente “existe una necesidad de garantizar un ciclo del agua adecuado que evite perturbaciones hidrológicas” (UCCS, 2015:12).

La sobre explotación del agua subterránea es un problema muy grave no sólo en Texcoco sino en todo el Valle de México.
Como el mismísimo ex director general de la Conagua reconoce, se estima que sólo del acuífero de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México se extraen 1,226 millones de metros cúbicos al año, en tanto que la recarga media anual es de apenas 513, es decir, la extracción supera dos veces y media a la recarga. Mientras que lo recomendable es no rebasar nunca una extracción del 40% sobre la capacidad de recarga de los acuíferos, en la Ciudad de México se extrae seis veces lo recomendado, es decir, el 240% (Luege, 2014: 2). Esta situación se repite en todos los acuíferos del Valle de México, incluyendo al de Texcoco, lo cual los coloca en la ruta de la desaparición y debería ser considerado un problema de emergencia nacional.

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

La infiltración de contaminantes al acuífero

La construcción y operación del nuevo aeropuerto y la expansión urbana que traerá consigo, aumentarán de manera muy importante la carga de contaminantes, así como los agrietamientos por los cuales dichos contaminantes se pueden filtrar hacia el acuífero, poniendo en grave riesgo el agua potable y la salud de todos los habitantes de las comunidades cercanas.
El incremento en la extracción de agua subterránea ocasionará una mayor deshidratación de la capa arcillosa superficial del suelo (acuitardo), lo cual la hará perder aún más plasticidad, convirtiéndola en un material más quebradizo, generando más grietas y socavones. Esto afecta ya a diversos puntos de la Ciudad de México que presentan inclinación de edificios, hundimiento de puentes, vías del metro, plantas de bombeo, fractura de tuberías de drenaje y de agua potable con fugas muy grandes. Este incremento de los agrietamientos ocasionará que la capa superficial sea más permeable, facilitando la infiltración de contaminantes hacia el acuífero.

Si consideramos además que el suelo lacustre presenta baja resistencia al esfuerzo cortante y una menor capacidad de carga, y que la construcción y operación del NAICM significará, entre otras cosas, la construcción de pistas, vías de rodaje y edificios, la sobrecarga del terreno propiciará mayores agrietamientos en la zona y, en consecuencia, mayores vías para la infiltración de contaminantes.

Un peligro adicional es el alto riesgo sísmico que existe en la región, pues es muy probable que se generen rupturas de ductos de drenaje e hidrocarburos, lo cual representa un alto riesgo de infiltración hacia el subsuelo y, por tanto, de contaminación del agua potable que consume la población. Aunado a esto, el aeropuerto implicará la perforación de nuevos pozos profundos que, junto con el incremento de las fracturas profundas, ocasionarán que el agua salada que se encuentra en la capa superficial se filtre hacia el acuífero, contaminando el agua para consumo humano.

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Charcos en tierras de uso común. San Cristóbal Nexquipayac, Atenco. 2014. Fotografía: Sergio Grajales

Actualmente el acuífero de Texcoco presenta algunos problemas de contaminación debido a la extracción de agua potable y a la infiltración de agua residual. Con el nuevo aeropuerto, estos problemas se incrementarán debido a que aumentarán los niveles de salinidad, crecerán contaminantes como los iones de cloruro, se incrementará el contenido de plomo, hierro y manganeso y, finalmente, aumentará la contaminación por bacterias (detectadas ya en algunos pozos como el ramal Peñón Texcoco, Gran Canal y Chiconautla) (PUMA, 2001: 17).

En síntesis, el NAICM no sólo significará un despojo colosal del agua de los pueblos sino también el origen de la contaminación acelerada del vital líquido, lo cual la hará no apta para el consumo humano. Con el relanzamiento de este proyecto por parte del grupo de criminales que hoy gobiernan a este país, se confirma lo que habíamos venido señalando desde hace mucho tiempo: vienen no sólo por las tierras ejidales, sino por el agua de los pueblos y sus comunidades. Por tal motivo, la lucha en contra de este proyecto de muerte habrá de unificar de nueva cuenta a los habitantes de esta ancestral región.

¡El agua no se vende, se ama y se defiende!

Citas:
1 La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) es una organización no lucrativa conformada por científicos del más alto nivel de diversos campos del conocimiento y de distintas instituciones académicas del país. Para mayor información consultar su página electrónica (http://www.uccs.mx/).
2 Presentada por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México S.A de C.V a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) en septiembre del 2014.

Fuentes:
http://ciudadposibledf.org/registro/Folleto.pdf
– Córdova-Tapia F., Straffon-Díaz A., Ortiz-Haro G. A., Levy-Gálvez K., Arellano-Aguilar O., Ayala Azcárraga C., Zambrano L., Sánchez-Ochoa D. J. y Acosta-Sinencio S. D. 2015. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México.
– Programa Universitario de Medio Ambiente, UNAM, 2001. Estudios específicos: Descripciones y predicciones ambientales. Evaluación ambiental comparativa de dos sitios considerados para la ubicación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

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